sábado, 13 de marzo de 2010

Una semana mas o menos

YO

Esta no esta fresca, pero es bastante nueva. A principios del 2010, estuve buscando laburo bastante desesperadamente. Una semana o menos, laburé en un restaurant, de un shopping que se dedicaba a hacer tragos, licuados y sándwiches, todas cosas bastante rápidas. Era más como una barra al aire libre. Quedaba en una terraza. Empecé como mozo. Al principio, todo bien. Yo siempre fui un quilombo con el tema del orden. En este lugar te hacían manejar toda la plata que ibas haciendo en el día, es decir que te la quedabas vos y la ibas manejando. Claro, yo tenia la plata en el bolsillo, siempre enquilombada, no te digo arrugada pero si con todos los billetes mezclados. Había que pasar comandas, las ordenes de las mesas, y también, un quilombo, con una letra de mierda, tachadas, seguramente pase de menos o pase de mas.

LOS DUEÑOS

Al final del día, había que rendir los que habías vendido y los que habías facturada tenia que coincidir con la plata que tenias. Obviamente, a mi nunca me daba la plata, o cierre de caja. Jamás. Por una cosa o por otra, siempre me faltaba, una vez porque se pasaron mal algunas comandas, otra vez porque me sumaron una mesa que había cancelado y uno de los dueños les regalo la cuenta pero no la resto del sistema donde se suman las mesas, dicho sea de paso me cruce unas palabras por haberme echado la culpa de haber atendido mal a la mesa por ser nuevo siendo que fue una suma de errores entre los de la cocina y yo. Los dueños eran dos que por lo general se turnaban para atender la caja, sino estaba otro inútil que además de lento se confundía bastante subiendo las comandas, sumado a que yo seguro no colaboraba ni con la letra ni con la exactitud. Por ende, en el corto tiempo que estuve ahí no era bien visto por los dueños, el otro un gordo con cara de orto que no estaba ni un poco interesado en crear un buen clima. Una vez que se corto, tuve que hacer fuerza para no reírme.

LA GERENTA

La gerenta, una incompetente, a fin de cuentas. Empezamos con buena onda, porque parecía una mina que era bien predispuesta. Después, resulto ser una pajera e inútil. Como llegue a esta conclusión? Habiendo ya empezado, yo le comento que había un día que no podía ir, y le pedí que me cambie el franco a ese día porque el asunto era impostergable. Lo que paso, fue que voy al día siguiente de haberme tomado el supuesto franco y me dicen que e se mismo día tenia que tomarme el franco, por ende el día anterior había faltado, al pedo. Una bronca tremenda, porque era de esos laburos que te pagan en el día. así que, el día anterior me perdí de ganar plata sumado a que fui un día que no tenia que trabajar. Vale decir que no vivía particularmente cerca, a una hora y media. Al día siguiente de ese acontecimiento, no una semana después, al día siguiente, era un día de lluvia. Como ya les conté, era un lugar al aire libre, yo me trate de comunicar vía mensaje de texto con la gerenta para preguntarle si efectivamente se trabajaba ese día, a pesar, de haberlo consultado con una de mis colegas que me dijo que los días de lluvia se trabajaba igual, quizás solamente, algunos de los empelados pero siempre había algo que hacer como ayudar en la cocina o se podía atender gente debajo de un toldo o en la barra. Por que no llame? Una, porque no tenia ganas de hablar con la gerenta a tales horas de la mañana, 8 am salía para el trabajo, segundo justamente porque me imagine que la singanasdevivir estaría durmiendo muy plácidamente. Una respuesta? Jamás. En definitiva, me mandó igual al restaurant. Ley de Murphy, me pase una hora y media debajo de un toldo semi-mojandome, hasta que un guardia de seguridad del shopping me dice que en esas condiciones, no abrían, generalmente. Mordiendome el labio inferior, la llamo al celular y no me atiende. Llamo de nuevo, le dejo un mensaje conteniendo mis emociones hacia ella. Llamo al rato, me atiende. Después de un saludo, porque lo cortés no quita lo valiente, le pregunto si ese día no pensaban abrir, a lo que me contesta que no, le pregunto si no me pensaban avisar antes de que ya este ahí porque ya estaba ahí, y la muy cara dura me dice que por una cuestión de lógica pensaba que no iba a ir. A esa altura, ya echaba humo. Y me saqué, le tire todas unas teorías de que me habían dicho que podía ser que se trabaje igual, además, de que el restauran estaba abierto alrededor de dieciséis horas, cavia la posibilidad de que no llueva todo el día, por ende se podía trabajar el resto de la horas, además, de que a lo mejor se podía llegara atender en la barra o debajo de un toldo, dándole a entender a su limitada inteligencia que las posibilidades eran varias y que ameritaba, por lo menos, un aviso al chico nuevo de que no era necesario que se presentara a trabajar dadas las condiciones climáticas. Además, le hice saber el inconveniente del día anterior, que también le pertenecía la responsabilidad, ella sin estar enterada me pregunta quien me dijo que no tenia que trabajar, el tipo de la caja, ese es el dueño me dice ella, si ya se, le contesto, ya con los modales por el piso. Por ultimo, le hice saber lo que me costaba llegar hasta el lugar en cuestión, y que además de una perdida económica era un tiempo que, lamentablemente, no tengo la conciencia zen como para pensar que lo estoy invirtiendo bien y que depende de mi hacer de cada momento algo enriquecedor. Una hora y media en bondi, la concha de tu madre. Súmale la lluvia y la caminata. Hablamos mañana, me dice.

LA CAMARERA

No vale la pena ni mencionarla por pobre resentida con la vida pero le pone un poco de color al final del relato. Los empleados eran varios, por cuestiones de tiempos, no llegue a conocerlos bien a todos, pero había cuatro en la cocina, la gerenta, un cajero, y seis camareros, cuatro minas, un pibe y yo. Según mi opinión, los de la cocina buena onda. La gerenta, bueno…. Con el pibe de los camareros, bien, nos saludábamos, no hablamos mucho, con dos de las chicas muy buena onda, hablábamos de música, cine, ,e daban una mano por ser el nuevo etc, otra de las chicas ni fu ni fa, nos saludábamos, era mas austera, tranqui, y la ultima, una borrega engreída, que por estar mas tiempo en esa jaula se creía mas importante, demostrándolo, por ejemplo, agarrando las mesas que sabia que tenían mas movimiento, mas plata, mas propinas, gajes del oficio, cosas que pasan, no por eso me voy a morir, desde ya que nos hablábamos lo mínimo y necesario. Querés agregarle al combo mala onda para hablar con los demás? Bueno, dale. Así, era la mina, por lo menos conmigo. El día que me mandaron de vuelta porque la confusión del franco, antes de enterarme saludo a todos, le voy a dar un beso a la ultima descripta y me dice “a mi no me toques” para que? De mi, fluyo impensadamente la expresión “chúpala, gata”. La cara que me puso fue impagable, después, la careteó con un “ahhh bueno, ahora no, pero después vemos”. Dandome cuenta de lo que acabo de decir, veo a mi alrededor, y veo el voluptuoso cuerpo de uno de los jefes, en la caja. Esta bien, no me caía bien, pero seguía siendo el jefe, el que al final del día me pagaba. Que no esta mal decir que pagaba muy por debajo de lo suficiente, obviamente, exagerando el volumen de las propinas, como si eso tuviera algo que ver con un salario.

MAÑANA (día después de la lluvia)

Llegó.

Gerenta: acá tenés lo de los viáticos. ($15)

Yo: Ok.

Gerenta: Chau, anda.

(Se me cruzaron varias situaciones, pero me di vuelta y me fui). Así tenia que ser.

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